Pronto saldremos de vacaciones. Las primeras desde el diagnóstico, y desde febrero con el confinamiento del COVID-19
Dudábamos mucho, por si los efectos secundarios. Y como no ha habido cambios, pues ¡allá vamos! Y si pasa algo, pues ya volveremos, o iremos a un hospital, o en el momento veremos.
Iremos a la Provenza, a ver la lavanda, pasear por pueblecitos, probar la comida local, y sobre todo... desconectar. Del trabajo y de todo.
Y luego unos días a Beceite, un pueblo muy bonito de Teruel (en la comarca del Matarraña), donde solemos ir cada año, y donde vive mi amiga Ersi (que conocí hace muchos años bailando tango, y que crea unos cuadros abstractos muy bonitos), y el año pasado descubrimos un food-truck que hace unas pizzas buenísimas, y como las de Nápoles, ¡que seguro que combinan bien con Tecfidera!

No hay comentarios:
Publicar un comentario