Gracias por leer mi blog.

Abajo puedes moverte a la entrada siguiente o anterior, y a la derecha tienes el Archivo del blog con el listado de todas las entradas, por fecha.
¡Cualquier comentario es bienvenido! ¡Gracias!

Primera entrada (por si quieres empezar por el principio)

¿Por qué?

Hay unos pocos momentos de mi vida, por situaciones muy diferentes, en los que me he preguntado (pero de forma profunda, no como una simple ...

viernes, 10 de julio de 2020

Don't worry, be happy.

Cuando el doctor me dio el diagnóstico, no fue una buena noticia (evidentemente), pero sí que al menos ya le podía dar un nombre a lo que me pasa.

A Pedro lo conocí hace muchos años, y en cierto momento me contó que le habían diagnosticado EM. Hace poco me decía: "cuando me diagnosticaron con 27-28 años no es que me lo tomara exactamente como un alivio, pero casi".

Efectivamente, no es un alivio. Pero en cierto sentido es un: "vale, es eso...".

Aún estoy en esa fase en la que, a veces, por un momento es como que "me doy cuenta" de que tengo EM. No por los síntomas, que (los que están presentes) están ahí desde su brote correspondiente, con sus más y sus menos, y cada día, 24h al día. Sino por asumir que es una parte más de mí, que no hay cura (¡por ahora!), y va a estar ahí el resto de mi vida (o, al menos, ¡bastante tiempo!).

Y no se puede saber si esto irá a mejor, a peor, se mantendrá, o qué. Tampoco se sabe si el tratamiento será eficaz o no. Es todo una incógnita, como pasa (creo) con las otras enfermedades autoinmunes, de las que se sabe poco sobre por qué pasan, cómo evolucionan... Y todo te da una sensación de incertidumbre, al menos al inicio (en el que estoy).

Supongo que forma parte del proceso de aceptación. Pero no es que lo tome de una forma negativa ni dramática. De hecho, me mantengo positivo.

Cuando mi tía Mª Antonia supo mi diagnóstico, me dijo: "mi consejo es pensar 'esto no va a prosperar, al contrario, cada día que pase se irán por sí mismo solucionando las posibles afectaciones'".

Yo, como mi tía, también pienso que nosotros tenemos una gran influencia en lo que nos pasa. Creo que lo que pensamos, lo que sentimos, cómo gestionamos lo que nos pasa, nuestra actitud ante las situaciones y ante la vida... marca profundamente nuestras circunstancias.

Mantenerse positivo quizás no sirva para curar una enfermedad (o sí), pero seguro que mejora la situación, y cómo se vive.

Así que... ¡menos mal que yo busco la parte positiva de las cosas!

No me considero un "optimista por naturaleza". No siempre pienso que todo va a ir bien. Me considero "realista" porque siempre intento considerar todas las opciones posibles y las más probables (más "realistas")... Y eso sí, siempre intento actuar de forma constructiva, buscar soluciones, y ver la parte positiva. Quizás sería un "realista-optimista".

Los que se van enterando de mi diagnóstico (porque me preguntan, o a través de este blog), en general me dan ánimos (claro), o me dicen que no me preocupe... Todo es de agradecer. Siempre. Yo siempre digo que estoy bien. Porque estoy bien. Tanto física como emocionalmente, independiente de los alti-bajos en ambos aspectos. Y los que vengan.

Yo lo resumiría en: no estoy normal, pero estoy bien. Y me propongo mantenerlo, vaya como vaya todo.


Acabo esta entrada con dos frases que están muy relacionadas con todo esto, y con las que estoy totalmente de acuerdo:

"Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?
Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?".

"No te preocupes, ¡ocúpate!".